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Cultura

Una muestra inspirada en la iconografía peronista

La muestra “Perón y Evita intervenidos”, que se exhibe en el Museo Evita hasta el 14 de mayo, con curaduría de Andrea Trotta y Rubén Torrente, responde a una convocatoria online enviada a artistas plásticos.

El objetivo fue intervenir 40 bustos de Perón y Eva, inspirados en la iconografía peronista como fuente inagotable de creatividad.Ante la primer mirada uno está en presencia de una muestra alegre por la diversidad, el color y la imaginación. Después surge una especie de contraste entre lo que imaginamos de los bustos-esculturas y el tamaño real de 18 centímetros. Son pequeños y eso les confiere un carácter de juguete, como de muñecos.No está mal si consideramos que en el juego los niños representan y elaboran lo que van aprendiendo y también resuelven sus conflictos.

Por otro lado esta elección, quizás sin querer, arremete con la monumentalidad de la historia, y lo intocable de los mitos. Se convierte en una irreverencia que tal vez pueda producir polémicas.

Intervenir a Perón y Evita no es lo mismo que intervenir plásticamente vacas, corazones o el obelisco aunque se recurra a la misma metodología que invita a la libertad de creación.

Y es con esa actitud lúdica que 40 artistas se anotaron en la convocatoria, muchos tuvieron que investigar para producir sobre un tema ajeno a sus inquietudes cotidianas. Algunos visitaron el Museo Evita por primera vez.

Tres lecturas posibles de la muestra son, primero, la impresión visual de obras más o menos ingeniosas, de distintos niveles de resolución y técnica. La segunda a partir de leer los textos de los artistas y, la tercera, al juntar texto e imagen donde algunas obras crecen, en otras comprendemos por dónde viene la cosa y vemos cómo la eficacia de la imagen contradice las intenciones del texto.

A simple vista uno percibe más el juego del artista que la idea que quiso expresar.

Surge, entonces, la pregunta: hasta dónde llega la palabra escrita y dónde empieza la imagen, cómo se constituye una argamasa para tejer la voz, el gesto y el producto visual. Una brecha que alega una dicotomía también en el campo artístico.

Muchas obras encarnan parte del inconciente colectivo y vemos transformase a este Perón y Evita hasta quedar irreconocibles, algunos vendados con textos de diarios y frases peronistas parecen momias, otros cobran vida por la forma en que se pintaron, otros se convierten en Néstor y Cristina. Hay parejas colocadas de tal manera que los vemos conversar, como si se hablaran al oído.

Un obra como “entr(e)- amados”, de Laura Kuperman, denota lo que todos sabemos que ellos se amaron y fueron amados, y nos damos cuenta que -a su vez- ellos mismos fueron los personajes más intervenidos de la historia.

“Personas comunes en circunstancias extraordinarias”, ¿quizás?, pero que se transformaron ellos mismos a través del diálogo con su pueblo. Y hasta fueron horriblemente “intervenidos” después de su muerte.

Débora Kirnos le tapa los ojos a Perón y la boca a Eva.

Cristina Fresca la convierte en “la pasionaria”.

En algunos trabajos Perón parece Nino Manfredi aunque se trata del mismo molde.

En “Altar Portátil para el Peronista Glamoroso”, de Eyelen Giacobbe, vemos a Eva y Domingo iluminados por la luz azul como en un boliche.

Gabriela Alonso nos muestra un Perón con soldaditos en la cabeza y Eva coronada con la flor de Nomeolvides sin saber, cuando lo hizo, que ése era el distintivo que se usaba en la “Resistencia peronista”, recurso poético en las solapas para reconocerse.

Mientras el trabajo de Andrea Trotta recurre a un claro concepto en “Hacia la reconstrucción”.

El sociólogo Nicolás Damin opina que el peronismo funciona como memoria y utopía, porque invita a ilusionarse y a criticar, repensar y discutir y, sobre todo, hace un llamamiento al hacer.

En estos días donde tanto se habla de libertad de expresión podemos probar el remedio que nos propone Máximo Rodríguez en su “Peronista y Evita” -genéricos al 25 ó al 50% un principio activo político de la historia de nuestro país- al visitar el Museo Evita donde convive el imaginario colectivo con la mirada de los artistas.

Estas 40 caras de Perón y Evita también nos dan la pauta de la cantidad de interpretaciones y reflexiones, sentimientos y relaciones personales a través de estos 75 años de historia contemporánea.

Fuente: Télam
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