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Sociedad

La mortalidad en casos de HIV-SIDA disminuyó un 15%

La tasa de mortalidad en Argentina por VIH-Sida descendió un 15% en los últimos cinco años, principalmente por el acceso de la población afectada a la medicación antirretroviral, informó el Ministerio de Salud.

Pese a esta noticia alentadora, en la Argentina aún hay deudas respecto de la enfermedad. Una de ellas es que de los 130 mil infectados por el sida, menos de la mitad no lo sabe. Otra es el poco uso del preservativo en las relaciones.

Treinta años. Millones de muertes e incansables intentos por encontrar una cura. En la actualidad, cuando es tratada con fármacos antirretrovirales que dan resultados, la infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH) pasó de ser mortal a una patología crónica y tratable. En este contexto, la Argentina logró disminuir en un 15% la mortalidad por el virus. Según el Ministerio de Salud de la Nación, el descenso se notó en los últimos cinco años. “Se debe principalmente al acceso a los tratamientos antirretrovirales”, aseguró a Tiempo Argentino Carlos Falistocco, responsable de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual (DSyETS). “La tasa de 35,3 fallecidos por VIH por millón correspondiente a 2008 representa una caída del 15% en los últimos cinco años, y no dudamos en que pueda seguir descendiendo”, agregó Falistoco.
Si bien creció de manera notable la disposición de información y acceso a tratamientos, aún existen deudas: en la Argentina, son cerca de 130 mil las personas infectadas con el virus, pero se calcula que poco menos de la mitad aún no lo sabe.
El VIH que causa el sida se transmite por sangre, semen, secreciones vaginales, leche materna y durante el embarazo o el parto. La OMS cree que las relaciones sexuales sin uso de preservativo aún son la principal vía de transmisión del virus. Según datos oficiales, el 88% de los varones y el 84% de las mujeres diagnosticadas se infectó entre 2007 y 2009 por mantener relaciones sexuales sin condón. Cada año, el Ministerio de Salud de la Nación recibe notificaciones de alrededor de 5000 nuevos diagnósticos de infección por VIH. En este sentido, la epidemia continúa siendo de tipo “concentrada”, quiere decir que la proporción de personas infectadas en la población general es menor al 1%, pero mayor al 5% en algunos subgrupos, debido a determinadas condiciones de vulnerabilidad que los exponen más a contraer la infección. Según el último boletín epidemiológico, las prevalencias poblacionales de infección por VIH estimadas en el país entre 2001 y 2009 son de 0,4% en la población general, 12% entre homosexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, 7% entre usuarios de drogas, 6% entre trabajadores/as sexuales y 34% entre personas travestis-transexuales. La epidemia, además, afecta principalmente los grandes conglomerados urbanos en todas las ciudades capitales del país. Entre 2007 y 2009, el 40% de los nuevos diagnósticos seguía de porteños y residentes en el Conurbano Bonaerense.
Para los especialistas, los logros argentinos en la lucha contra la enfermedad se encuadran en que se trabajó desde los Derechos Humanos para asegurar a la gente el acceso. Además, leyes como la del matrimonio igualitario, o la identidad para las travestis, son pasos que permiten disminuir la discriminación. La legislación nacional respecto a VIH/sida garantiza el test de VIH y la entrega de medicación de forma gratuita.
Son 43 mil los pacientes infectados que reciben antirretrovirales, medicamentos para detener la multiplicación del virus, y de ellos, 30 mil reciben tratamientos del Ministerio de Salud de la Nación. En este grupo, “más del 60% ya tiene su carga viral indetectable –explicó Falistoco–. El logro va de la mano de una detección temprana de la enfermedad y de la continuidad en los tratamientos, elementos que posibilitan que las personas con VIH puedan hacer una vida absolutamente normal.”
Saber si uno está infectado ayuda a que cuanto antes se diagnostique, mejores pueden ser los resultados con tratamientos antirretrovirales, y por otro lado, permite que se evite la transmisión del virus a otras personas.
“En los últimos años se discutió la necesidad de que el equipo de salud sea el que ofrezca el test sin esperar a que sea la persona la que lo solicite”, aseguró a este diario Pedro Cahn, titular de la Fundación Huésped, y advirtió que aún hay estigmatización social, lo que dificulta la decisión de realizar el test.
Cahn opinó que “el sistema de salud puede estar dando una doble cara, ya que por un lado las puertas están abiertas a aquellos que se acerquen al centro de salud, pero por otro, no se va a buscar a quienes no lo hacen. Muchas veces los horarios de los hospitales públicos son a conveniencia de los médicos y no del paciente.”

fuente: Tiempo Argentino

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