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Política

Robo de bebés: el testimonio estremecedor de una abuela. REVELADOR

Cecilia Viñas llevó al juicio una grabación casera con la voz de su hija, después de siete años de no saber nada de ella, pidiéndole que busque a su bebé nacido en cautiverio.

Las Abuelas de Plaza de Mayo Cecilia Fernández de Viñas y Berta Shubaroff de Gelman declararon ayer en el juicio oral por el Plan Sistemático de robo de bebés sobre la recuperación de sus nietos en 1999 y en 2000 respectivamente.
La hija y el yerno de Cecilia Fernández de Viñas, Cecilia Viñas y Hugo Penino, fueron secuestrados el 13 de julio de 1977 de su departamento en Capital. “Ese día volvían de un velatorio y los estaban esperando. Ella estaba embarazada de siete meses y no se supo más nada hasta que fue vista en la ESMA”, señaló ayer la integrante de Abuelas al sentarse en el estrado de la sala AMIA de Comodoro Py.
Por su estado de gravidez, Cecilia fue trasladada desde un centro de detención en Mar del Plata a la ESMA, donde funcionaba una maternidad clandestina. El parto se produjo en los primeros días de septiembre de 1977 y su familia recién se enteró por boca de la sobreviviente Sara Solarz de Osatinsky, quien presenció el nacimiento.
Sin noticias durante siete años, la familia Viñas recibió una llamada desconcertante el 21 de diciembre de 1983. “Once días después de que asumiera Alfonsín, a las 6 de la mañana mi ex marido recibió un llamado de Cecilia en el que le pidió que fuera a Mar del Plata con mucho dinero. Imaginen el impacto después de siete años de desaparecida, de no saber nada de ella”, contó la testigo.
La segunda llamada fue el 5 de enero de 1984. Una grabación casera de esa comunicación consta entre las pruebas del Tribunal Oral Federal 6 y fue reproducida en la audiencia de ayer una vez que la testigo se había retirado. El audio, estremecedor, entre Cecilia y su madre congeló la audiencia en el tiempo y conmovió al público que había ido a presenciar el testimonio. En la conversación, la hija le pide que busque a su bebé y la madre le ofrece ir con ella: “Yo estoy sola, puedo ir con vos inmediatamente y buscamos al nene”, se escucha decir con la voz desencajada por la angustia.
“Estaba enojada porque el padre se había vuelto a Buenos Aires. Cuando le dije que tenía el dinero, que se lo podía llevar, ella me dijo que el dinero ya lo había puesto el padre de otra compañera”, aclaró ayer Cecilia sobre la grabación. También culpaba de su secuestro a la segunda esposa de su padre: “Esa mujer me sacó a mi hijo y mi marido”, decía sobre quien sospechaba la había denunciado.
En total, Cecilia llamó ocho veces desde un centro clandestino de detención de Mar del Plata, que continuó funcionando en democracia. Se cree que el pedido de dinero era parte de un plan de los represores para hacerse del botín. La familia inició gestiones ante el ministro del Interior de Alfonsín, Antonio Tróccoli, pero nunca le dio una respuesta, e incluso sospechan que filtró a la prensa la información de las llamadas y a partir de eso no hubo más comunicaciones. La última conversación fue el 19 de marzo de 1984. “Ya no te voy a poder llamar, ahora nos llevan otra vez”, dijo Cecilia a su madre.
Su nieto Javier Penino Viñas recuperó la identidad en 1999, luego de un análisis de ADN. “Tengo que dar gracias porque mi nieto pudo saber quién es. Soy una privilegiada”, señaló ayer.
Luego del testimonio de Viñas fue el turno de otra integrante de Abuelas, Berta Shubaroff, ex esposa del poeta uruguayo Juan Gelman. “Mi hijo (Marcelo Gelman) y mi nuera (María Claudia García Iruretagoyena), embarazada de siete meses, fueron secuestrados el 24 de agosto de 1976 a las 2 de la mañana”, relató, y contó el paso de ambos por el centro clandestino de detención Automotores Orletti: “A Marcelo lo torturaron y a mi nuera no le pegaron, la trataron bien, le llevaron comida y ropa limpia. La estaban cuidando para alguien.”
La joven fue llevada a dar a luz al Hospital Militar de Montevideo, y la bebé fue entregada al comisario uruguayo Ángel Tauriño. La búsqueda de la niña comenzó cuando un cura le contó en 1983 a Juan Gelman, en el Vaticano, que su nuera había dado a luz. “Yo no pensaba en la criatura, todo mi dolor estaba en la desaparición de mi hijo. Recién en 1984, cuando volví de España, entré a Abuelas y me metí en el tema”, contó ayer Berta, quien se reencontró con su nieta Macarena en el año 2000. “El dolor que tengo es que mi hijo no haya podido ver a su hija. La esperábamos con mucho amor cuando supimos que estaba por nacer”, finalizó. <

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